¿Como puedes sentir con todos los sentidos lo que los sueños nos dicen?
¿Cómo les respondes?
Y así es… estamos hechos de agua, luz, alma, aire, deseos, amores y sueños.
Lástima que algunos no lo saben… o no se dan por enterados. Viven en su mundo, uno que sólo auspicia la superficialidad, de no ver lo simple y realmente bello del mundo. Imbuidos completamente en la “real irrealidad”, así lo llamo.
Cuando escuché por enésima vez aquella frase de Shakespeare, se estremeció todo en mí. Quizás porque ya es muy tarde (¿o temprano?), porque mi deber es dormir en este instante, porque simplemente me quedo con el querer.
Los sueños, van y vienen. Según yo así es. En ocasiones sientes que eres un titán contra el mundo y puedes vencer todo y a todos, más en otros… ya estás cansada, no tienes fuerza, estás abatida, haz perdido batallas… duras. Y ahí te encuentras, tirado sobre el campo con dolor en el pecho. Ese dolor que también afecta a tus entrañas… hasta el útero. Es aquella presión sobre el corazón con algo de vacío que está ahí, latente esperando para tomar tu cuerpo e invadirlo. Es en ese momento cuando los sueños se van y abandonan. Te cambias de bando y no logras comprenderlo y menos saber cuándo ocurrió. No te dejes llevar por ese mal, recapacita y vuelve.
El destino es así, a veces vas en la dirección adecuada, más otras te pierdes en lo más lejano que haz podido llegar y te sientes desolado en aquel lugar extraño. Pero siempre se encarga en que regreses donde debías, vuelvas a oler, vuelvas a sentir, vuelvas a estar compenetrado con ellos… con tus sueños y sientas que realmente estamos hechos de al menos una partícula similar…
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